Esta unidad de tratamiento térmico puede destruir una gran variedad de
desechos peligrosos, líquidos o sólidos, sin importar el grado de
contaminación orgánica.
Además de los bifenilos policlorados (BPC) se destruyen también los
cloros orgánicos tales como el tricloroetano, el tetracloruro de carbono o el
hexaclorociclohexano, los pentaclorofenoles y la mayoría de los residuos
orgánicos (líquidos o sólidos) producidos por las plantas químicas.
La tecnología esta diseñada para tratar hasta 5 mil kg de materia
contaminada por hora (incluyendo los suelos arcillosos).
El incinerador de cauce fluido circulatorio puede destruir los
desechos peligrosos antes mencionados, con una eficiencia superior a los
99.9999%. El incinerador permite respetar y supera las restricciones de las
normas de emisión de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados
Unidos, los reglamentos federales de Canadá, y las líneas directivas de
Quebec.
El proceso es totalmente controlado por un sistema computarizado muy
eficiente. Los colectores y los sensores de datos ofrecen información en
todas las etapas y condiciones de la operación. El proceso también se puede
adaptar a diversas exigencias técnicas y limitantes ambientales.
Comparado con otros sistemas térmicos, el incinerador ofrece las siguientes
ventajas:
- una
eficiencia térmica superior gracias al grado elevado de turbulencia; en
consecuencia, utiliza menos combustible y produce menos emisiones,
- un
recurso opcional de un depurador seco (para neutralizar los gases
ácidos),
- niveles
muy bajos de emisiones de óxidos de nitrógeno gracias a la eficiencia de
su proceso de combustión a una temperatura relativamente baja
